Espacios de Desarrollo Infantil

La experiencia de jugar, compartir y relacionarnos con niños y familias nos ha dado la oportunidad de comprender que lo único que necesita un niño para desarrollarse plenamente, es el amor de las personas con las que comparte su vida. Bajo la mirada atenta de una persona de referencia los pequeños sienten esa seguridad que les permite explorarse a sí mismos y todo el entorno que les rodea, y de esta manera, aprender.

Tras haber tenido la oportunidad de compartir experiencias con Rebeca y Mauricio Wild en el León Dormido de Ecuador, comprendimos que esa interacción desde el amor y el respeto tanto con su entorno social- afectivo, como su entorno físico, debe desarrollarse en lo que denominamos “Un entorno preparado”. Según Rebeca y Mauricio Wild, los límites que incluyen un entorno adecuado a las necesidades del niño proporcionan seguridad y le hacen sentirse como en casa. Proporcionan al niño una base segura para más adelante poder salir al mundo y buscar otro tipo de experiencias y otros horizontes que a su vez llevarán consigo sus propios límites. Sólo en un ambiente en el que los conceptos de libertad y de límites son comprendidos como complementos necesarios y vividos con coherencia será posible una convivencia armónica, basada en un verdadero amor y en el respeto por los procesos vitales de cada persona.

Partiendo de estos dos puntos nos encontramos que esas personas que acompañan al niño en su desarrollo desde el amor incondicional son sus figuras de referencia, especialmente mamá y papá, y que ese entorno preparado es aquel que da la oportunidad al niño de explorar y jugar, sentando las bases y construyendo su aprendizaje.

Estudiando la forma en la que adquirimos conocimientos, sabemos que la mejor manera de aprender es desde nuestra propia motivación interna y en el momento en el que nos encontramos con energías para explorar, experimentar, jugar…y al final razonar, categorizar, esquematizar… y de esta manera generar aprendizajes sólidos. Por este motivo nos parece muy interesante que pueda ser el niño el que decida cuándo es el mejor momento para aprender, relacionarse, desarrollarse. Confiemos en que los niños saben reconocer en sí mismos estos momentos, y en caso de que no, forma parte del autoconocimiento saber identificar cómo nos encontramos en cada instante y por lo tanto que necesitamos.

El papel de los profesionales que pueden acompañar el desarrollo, y en el caso especial de la Atención Temprana, donde los profesionales acompañamos a la vez que favorecemos el desarrollo de los niños, consideramos que es importante que en todo momento respetemos y seamos creadores de este tipo de espacios que favorecen el desarrollo del niño, y a su vez, nos dan la oportunidad de un Aprendizaje Espontáneo.

León Dormido

Cabe destacar que al hablar de un entorno preparado para el niño, podemos a su vez profundizar cual sería ese entorno preparado para las familias, que se encuentran atravesando un momento en el que se ha detectado a nivel médico o escolar, alguna dificultad en el desarrollo de sus hijos. Consideramos que dicho espacio debe cubrir sus necesidades de acogida, escucha y acompañamiento emocional, a la vez que les podemos ayudar a comprender, para así poder respetar y acompañar el desarrollo de sus hijos.

Hoy en día contamos con herramientas para poder generar dicho “Entorno Preparado”, aunque un espacio en la naturaleza es el auténtico “Entorno Preparado”, rico en variedad de estímulos y experiencias de todo tipo: táctiles, propioceptivos, visuales, texturas, temperaturas…además de un cambio constante, con sorpresas constantes…diferentes superficies, inestables, redondas, inclinadas, obstáculos… ¡La Naturaleza es una gran Sala de Intervención!

En Adín continuamos profundizando y debatiendo sobre nuestro papel como terapeutas, y especialmente, en cuáles son las necesidades reales de los niños y sus familias. Caminamos hacia generar estos entornos que consideramos ideales para acompañar y favorecer el desarrollo global de los peques, y como nos encanta imaginar…

Imaginamos una sala grande, en una nave o una casa, con un patio muy grande con árboles, rocas, flores y animales. La sala y el patio serían entornos preparados para el aprendizaje, ofreciendo todo tipo de experiencias y rincones:

  • Rincón de saltos y movimiento: colchonetas, cojines, módulos de todas las formas y texturas posibles, toboganes y columpios, piscinas de bolas, espalderas y escaleras…
  • Rincón de Artes: para pintar y hacer esculturas con todo tipo de materiales.
  • Rincón de Experimentación: para mezclar materiales, olores, texturas
  • Rincón de Juego Funcional y Teatro: Disfraces y todos los elementos que se nos vayan ocurriendo para crear el mundo que necesitamos vivir y jugar en cada momento.
  • Rincón de Reciclaje: para crear con todo lo que se nos ocurra nuevo material entre todos.
  • Rincón de Estimulación Visual: colores, luces, lupas…
  • Rincón de Descanso: colchones, almohadas, música relajante, cremas y aceites…todo para relajarnos.
  • Rincón de Comida: todo tipo de alimentos que nos permiten recibir muchas experiencias de texturas, sabores, temperaturas…
  • Patio: el propio entorno ofrece todo el material que necesitamos, pero además podemos colgar telas y escaleras de los árboles, hacer puentes entre las piedras…
  • Salas Individuales: puede que haya momentos en los que sea necesario un poco más de intimidad, y contaríamos con poder ofrecer estos espacios.

En conclusión, desde el equipo de Adín caminamos hacia una terapia que se pueda llevar a cabo con flexibilidad de horarios, proporcionando un entorno preparado en la sala y en la naturaleza, donde el niño tenga la oportunidad de desarrollarse plenamente con el acompañamiento de su familia y de profesionales especializados en desarrollo infantil.

YOLANDA GONZALEZ “Las emociones” II ciclo de conferencias de Besos y Brazos “Conociendo a Nuestros Hijos”

El otro día recibimos este vídeo y nos apetece compartirlo con vosotros.

Yolanda G, nos habla la importancia de las emociones y lo básico que es poder conectar y empatizar con nuestr@s hij@s para salir de modelos intergeneracionales poco saludables.

Os animamos a escuchar la parte  1 y 2 de las preguntas.

Gracias poe difundir una información tan interesante.

FISIOTERAPIA PEDIATRICA O INFANTIL

 

“La FISIOTERAPIA INFANTIL va más allá… no podemos quedarnos anclados en la motricidad de los niños ya que ellos son un todo: afectividad, relación, pensamiento y movimiento… El cuerpo nos aporta y nos relaciona con el Mundo”

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La fisioterapia infantil engloba todas aquellas estrategias terapeúticas encaminadas a obtener el mayor nivel funcional posible en niños con dificultades cognitivas y motoras de 0 a 18 años.

El fisioterapeuta infantil está especializado en el desarrollo del niño. Conoce cómo aprende, cómo controla su propio cuerpo, que adaptaciones realizará durante su crecimiento y cómo va evolucionando. Se ocupará del tratamiento de cualquier afectación o patología que altere el desarrollo sensoriomotor del niño y que pueda limitar su potencial para ser independiente en un futuro. En algunos casos el tratamiento es temporal y en otros podría abarcar toda la vida.

A través de la observación, valoración, intervención y reevaluación ayudará al niño a alcanzar su máxima independencia funcional y lo apoyará desde la infancia hasta la adolescencia colaborando con otros especialistas y con la familia, las cuales adquieren una importancia relevante en este proceso de desarrollo y rehabilitación.

El niño y su familia son parte activa y fundamental en el tratamiento, por lo que el fisioterapeuta debe trabajar conjuntamente con ellos teniendo en cuenta sus objetivos y necesidades.

Además, estar en constante actualización de sus conocimientos teniendo en cuenta los nuevos avances de la neurociencia y ciencia del movimiento, es importante para llevar a cabo un programa de intervención personalizado y basado en la evidencia científica.

No podemos olvidar el papel tan importante que tiene la fisioterapia infantil en una labor preventiva y educativa. Independientemente de si existe patología o no, el fisioterapeuta infantil puede ayudarnos en muchos aspectos del desarrollo de nuestro bebé para ofrecerle oportunidades de aprendizaje en las mejores condiciones posibles. Nos enseñará cómo manejar a nuestro bebé, cómo posicionarlo correctamente, cómo favorecer su desarrollo mediante el juego para proporcionarle un adecuado feedback, etc. Esto puede llevarse a cabo tanto en el tratamiento como en talleres de preparto, postparto, crianza, masaje infantil, porteo…entre otros.

¿Qué niños son susceptibles de tratamiento fisioterápico?
– Casos preventivos

  • Niños prematuros
  • Retrasos psicomotores
  • Aquellos niños que presentan anomalías transitorias, donde el objetivo en estos casos sería evitar inadecuados patrones de movimiento y alteraciones posturales
  • Niños que han sido hospitalizados o padecen enfermedades crónicas sin otra problemática añadida

– Casos con patología

  • Parálisis cerebral
  • Síndromes y cromosomopatías: Down, Angelman, Rett, West, Prader Willi…
  • Traumatismos craneoencefálicos
  • Espina Bífida u otro tipo de lesiones medulares.
  • Enfermedades neuromusculares: Amiotrofias espinales, Duchenne, Becker…
  • Patología musculo-esquelética: Parálisis braquial, Tortícolis muscular congénita, escoliosis, plagiocefalias, luxación congénita de cadera…
  • Patologías respiratorias: bronquitis, bronquiolitis, fibrosis quística…

 

HERMANOS Y DISCAPACIDAD

Cómo se sienten, cómo manifiestan sus sentimientos y cual es su papel con respecto al hermano con discapacidad.

Silvia Carrasco, nos regala este texto.

hermanos y discapacidad

Compartir, negociar, tolerar la frustración, corregirse, retarse, dar y recibir, luchar, aconsejarse, controlar impulsos… y sobre todo acompañarse e inundarse de cariño, son entre otras cosas lo que nos aporta un hermano.

Los hermanos nos acompañan en nuestro desarrollo, crecimiento y aprendizaje. Desde el inicio, se establece una relación muy especial, diferente a todas las demás. Este vínculo es único, irrepetible y esencial para el desarrollo afectivo y social de la persona, contribuyendo también al desarrollo motor, del lenguaje, del pensamiento… siendo uno de los vínculos más fuertes y duraderos de la existencia de la persona.

Cada relación fraternal es única y singular. Sin embargo, crecer al lado de un hermano/a  con discapacidad siempre es una experiencia especial y distinta para cada miembro de la familia. Independientemente de cuál sea la discapacidad, enfermedad o condición limitante que tenga el hermanito/a, tanto los padres como los hermanos requieren una atención especial, comprensión y apoyo.

Normalmente, los padres encuentran ayuda y comprensión por parte de los diferentes profesionales que asisten a su hijo/a, asociaciones y otras familias que se encuentran en la misma situación y comparten sus experiencias.

Los hermanos del niño con discapacidad, son en muchas ocasiones “el colectivo olvidado”. En ocasiones, se les priva de información, de participación y de implicación con su hermano/a debido a que los padres consideran, erróneamente, que éstos/as no tienen las herramientas necesarias para afrontar esa situación y que de esta forma se les protege y se les exime de preocupaciones y responsabilidades.

Los padres se esfuerzan por ocultar sus sentimientos en torno a la situación que vive la familia y mostrarse fuertes, de buen humor, como si nada estuviera sucediendo. Así, el hijo sin dificultades recibe este mismo mensaje de disimulo y encubrimiento de las emociones. Normalmente encuentran poca tolerancia por parte de los adultos para la expresión abierta, sobre todo, de sus sentimientos negativos hacia sí mismo y hacia el hermano/a  con discapacidad. Todo este cúmulo de sentimientos negativos, que no encuentran una vía de expresión directa, pueden manifestarse de diferentes formas, dando incluso determinados síntomas y/o afecciones psicosomáticas. En este tipo de situaciones, los hermanos/as del niño con discapacidad se ven necesitados de un permiso para no negar ni suprimir esos sentimientos, sino para expresarlos, compartirlos, comprenderlos y manejarlos.

Por el contrario, el hermano/a puede verse obligado a crecer de golpe debido a las grandes responsabilidades que conlleva el cuidado y atención de un hermanito/a diferente. Se sobrevaloran sus posibilidades colocando al niño en el lugar del adulto cuando, por madurez y edad, ni le corresponde ni está realmente capacitado para ello. En estos casos es necesario bajar esa auto exigencia, hacerles sentir que tienen derecho a ocuparse de ellos mismos, atender sus necesidades y vicisitudes de su desarrollo y, sobretodo, abrirnos a conocer sus sentimientos.

En todos los casos, es relevante y necesario un tiempo de dedicación exclusiva al niño. Un tiempo que sea de calidad, donde el adulto esté atento a sus inquietudes desde el amor, el respeto y la comprensión.  Tener un espacio familiar para poder expresar y compartir las emociones es de vital importancia, no sólo por la situación vivida por el hermano/a, sino por la de toda la familia.

Es fundamental respetar y cuidar el espacio de cada integrante con el objetivo de que el niño/a con discapacidad no termine absorbiendo toda la energía familiar. En adición, el intercambio de necesidades, experiencias, emociones… con iguales u otras familias en la misma situación, han demostrado tener resultados bastante positivos para hacer frente a los problemas que van surgiendo.

Finalmente, será fundamental llevar a cabo una planificación del futuro entre todos los integrantes de la familia, donde se le pueda dar a cada uno el protagonismo adecuado y necesario por el lugar destacado que tendrán en el futuro junto a su hermano.

Son situaciones difíciles las que se viven con un hijo o hermanito con discapacidad, donde todas las familias son muy vulnerables, pero muy fuertes a la vez. Esto puede ayudarnos a sobrellevar los problemas y vivir con ello, convirtiendo una situación difícil en experiencias llenas de amor, satisfacción y muy enriquecedoras para toda la familia.

Decidiendo nuestra conducta

Carmen, la terapeuta ocupacional de Adín, dice que somos una máquina de hacer actividades, y sí, es verdad, todo es conducta. Pero… ¿por qué cada uno tiene su propia conducta? Y, ¿por qué los problemas de conducta? ¿Qué es la conducta? La forma de comportarse, ¿en base a qué?

La conducta es movida por la motivación, pero está claro que cada uno se motiva por sus cosas… La motivación es aquello que nos permite tomar las decisiones que nos apetece tomar. Al final, somos una máquina de tomar decisiones. Decidimos nuestra conducta. Aunque alguien nos imponga algo, siempre podemos decidir cómo actuar. Si alguien nos propone algo, podemos decidir si estamos motivados o no para hacerlo. Nuestra motivación es aquello que nos permite decidir entre varias opciones, y es algo que hacemos continuamente. Decidimos cómo alimentarnos, nuestro ocio, el descanso, sobre crianza, sobre relaciones… Además, somos conscientes de que nuestras decisiones, y por lo tanto nuestra conducta, va a tener unas consecuencias, de las cuales somos responsables. Estas consecuencias pueden tener un alcance diferente en nuestras vidas y en las de nuestro entorno físico y social. Las decisiones son muy variadas, y pueden consistir, desde qué carrera elegir hasta qué ropa ponernos. También pueden consistir en decidir cómo queremos relacionarnos: con nosotros mismos, con nuestros niños…

Por lo tanto, decidimos cómo comportarnos en base a nuestra motivación, aunque también tenemos muy presente cómo nos influirá a  nuestra conducta y a las personas que nos rodean. La motivación interna y las consecuencias de nuestra conducta, son por tanto el punto de partida de nuestra conducta. Si pensamos en dichas consecuencias, lo mejor que se me ocurre es que la base en todo momento sea el respeto hacia nosotras mismas y hacia las personas de nuestro alrededor.

Nos han enseñado mucho a respetar este entorno. Es una frase muy repetida: “hay que respetar a los demás”, pero nos hemos olvidado un poco del respeto hacia nosotros mismos. Es verdad que para respetarnos tenemos que conocernos mucho y tenernos muy presentes en nuestras vidas, y esto no es fácil.

Además, antes de cuidar tenemos que cuidarnos y para respetar a los demás tenemos primero que respetarnos. Y, para cuidarnos y respetarnos es importante que nuestras decisiones nos hagan felices, que estemos a gusto con nuestra conducta. Esa felicidad es la que nos indica que hay un respeto hacia nosotros mismos.

Hablamos de autoestima, de auto-concepto positivo, y al final es a ésto a lo que nos estamos refiriendo. Una persona con una buena autoestima es aquella que puede respetarse y cuidarse, valorándose a sí misma y siendo capaz de tomar decisiones y comportarse de una manera que le haga feliz a ella y los que le rodean: Sintiendo, Pensando y Haciendo en el mismo color.

Nuestra estructura emocional sienta las bases para nuestra toma de decisiones, y en consecuencia de la manera en la que nos comportamos. Es la responsable de que el comportamiento pueda o no ser guiado por ese respeto del que hablamos.

Esta estructura emocional, que se forma en casa, establece sus bases desde el primer momento de vida, desde que somos bebés, desde que estábamos en el útero de nuestra madre. Ya sabíamos decidir entonces. No conocíamos el mundo tanto como ahora, igual con los bebés no conocen el mundo tanto como nosotros.

Por suerte tienen muchísimas ganas de descubrirlo, pero todavía no lo conocen. Afortunadamente no están solos, y los niños cuentan con los adultos, con mayor información sobre este mundo. ¡Menos mal que tuvimos a unos adultos mirándonos cuando éramos bebés, niños, adolescentes…! porque hay muchas situaciones peligrosas, o poco recomendables que ellos todavía desconocen, porque no han estado aquí tanto tiempo como nosotros para saberlo, les falta experiencia. Nuestra figura como adultos que tenemos la suerte de compartir nuestra vida con niños (sean nuestros hijos o no) es la de acompañantes, para poder transmitirles, desde nuestra experiencia, cómo vemos el mundo. Digo como lo vemos, porque todavía nosotros continuamos descubriéndolo, y para nada estamos en posesión de toda la información y los conocimientos de este mundo que compartimos.

IMG_7391De la misma manera, los adultos que acompañamos a los niños les ayudamos a comprender el mundo y conocerlo mejor reduciendo los riesgos. Y ¿Cómo sería una buena manera de hacer esto? Ayudándoles a conocerse a ellos mismos, estableciendo una estructura emocional que les permita tomar sus propias decisiones, conscientes de lo que suponen, respetándose a sí mismos y a los demás.

No podemos vivir por ellos, tomar decisiones por ellos (realmente por nadie). Si de algo somos dueños es de nuestras decisiones y nuestros comportamientos, pero sí podemos ayudar a los niños a que se respeten y se cuiden mucho, se valoren, se conozcan, y así poder tener un comportamiento, una conducta, que les permita ser felices.